Heyooooo!! (así es como se saluda aquí):
Aquí estoy de nuevo y de nuevo siento el retraso. Que conste que ayer intenté escribir, pero no sé por qué no me dejaba el ordenador.
Bueno, supongoque qerréis saber qué tal me lo he pasado en Oslo. Pues he de decir que a pesar del frío, del poco tiempo que he estado y de haber tenido que guiar a dos chicas todo el tiempo, me lo he pasado fenomenal.
El viaje en avión se pasó rápido, y eso que hicimos escala en Bodo, a la ida y a la vuelta. Lo malo es que luego había que coger un autobus desde el aeropuerto que tarda 1 hora en llegar a la ciudad. Cuando llegamos, yo estaba algo asustado por la pensión (sentrum pensjionat) en la que nos íbamos a meter. Pero resultó que al llegar nuestra habitación era una agradable y amplia sala con 4 camas. Eso sí, el baño era compartido con todo el pasillo. Menos mal que mi amiga holandesa me dejó sus chancletas para las duchas. Lo primero que hice nada más llegar fue atascar el váter (no preguntéis cómo). El agua estuvo a punto de salirse. También estuvimos dando una vuelta por la calle principal (Karl johans gate) y vimos una iglesia, una pista de patinaje en medio de una plaza, un hard rock... Al final acabamos cenando en el restaurante de debajo de la pensión. Luego fuimos con el amigo brasileño de mi amiga italiana a tomar algo. Este amigo brasileño hace capoira y, como mi amiga italiana también, contactó con él por internet y de ahí surgió la idea de ir a Oslo. No nos acostamos muy tarde porque queríamos madrugar el sábado.
Y así hicimos, más o menos. Así pudimos disfrutar de todo el día. Lo primero que hicimos fue ir a la Natinal gallery. Lo bueno de que haga tanto frío en Oslo es que no hay turistas. Así que entramos sin cola y sin pagar. Entre otras cosas en el museo estaba el grito de Munch (o uno de los gritos) y había incluso cuadros de Goya, el Greco, Picasso, Matisse... De ahí fuimos hasta el Palacio Real (un poco feo) y tuvimos la suerte de ver una parte del cambio de guardia. Luego fuimos al parque Vigeland, que es lo más famoso de Oslo. Es un parque con miles de estatuas. Ya subiré alguna foto aquí. Ya he subido alguna al tuenti y al facebook. En el parque hacía un frío que yo tenía las manos congeladas incluso con guantes. Era hasta peligroso subir y bajar las escleras el parque con el hielo.
De ahí decidimos coger el trykk (creo que se llama así el tranvía) y fuimos a un centro comercial muy famoso que está en el puerto (harbour), cerca del famoso (por lo feo que es, aunque a mí me gusta) ayuntamiento, con el reloj de torre más grande de Europa, según la wikipedia. Necesitábamos entrar en calor, así que estuvimos un buen rato dentro. Estuvimos en un y fue terrible porque cada vez que alguien abría la puerta para entrar se metía un frío horrible. A veces hasta se metía la nieve. Pero al final conseguimos entrar en calor y fuimos a ver la ópera, que está encima del mar. Muy bonita. Después de cenar volvimos a quedar con este brasileño y nos llevó a un bar underground. Era un sitio espantoso, pero bueno. Según estábamos allí se nos acercó un señor mayor borracho y nos empezó a hablar y nos dio la mano y, en fin, muy mal. Cuando le dije que era español casi se vuelve loco de la alegría. Cuando se fue me lavé la mano cinco veces.
El domingo también madrugamos relativamente. La italiana se despertó con picaduras y el casero nos dijo que seguramente eran de pulga. Asqueroso. Pero nos reímos bastante con el tema. Yo por si acaso lavé tda mi ropa cuando llegué aquí. Hasta los guantes y el gorro.
Para empezar el domingo decidimos ir a una zona que se llama Bigdoy, donde hay un montón de museos. Entre ellos está el museo vikingo, donde tienen 3 barcos vikingos. Entramos solo en ese museo. En otro que se llama folk museum tienen una iglesia típica de madera. No entramos en el museo, pero se puede ver desde fuera. De ahí fuimos a visitar la fortaleza (fortress), que es un castillo que nadie ha conseguido conquistar por la fuerza. Entramos en las salas y llegamos a un comedor. Nos explicaron que ahí es donde cenaron Hakon y Mette-Marit el día antes de su boda. Lo verdaderamente bonito del castillo eran las vistas desde ahí. Coincidió justo el atardecer y fue, a pesar del frío, verdaderamente espectacular.
Fuimos a cenar a una zona que nos había recomendado una simpática noruega. Y fue una buena recomendación. Buenos bares y buen ambiente. No como en el bar underground al que fuimos el sábado. Y ya de ahí nos fuimos a casa a dormir prontito porque el lunes teníamos que coger el autobús para el aeropuerto a las 7:40.
Y así hicimos. Lo malo es que el vuelo se retrasó 40 minutos y, como teníamos clase a las 14:15, tuvimos que ir con las maletas a la universidad. Una odisea. Lo bueno es que tuve tiempo luego de dejar la maleta antes de la clase de danza. Por cierto, dentro de unos días (no me he enterado bien cuándo) hay una samba parade organizada por nuestra profesora a la cual me he apuntado. Mi cometido es tocar percusión. El lunes que viene va a venir un profesor a clase a enseñarnos cómo tocar.
El martes me quedé en casa lavando la ropa (me había quedado sin clazoncillos normales, así que tuve que ponerme unos de scooby doo) y aproveché para trabajar. Por la noche los rusos hicieron pancakes en nuestra cocina. Estaban buenísimos. Luego vimos un capítulo de Big bang thoery todos juntitos como una familia y nos acostamos.
Y ayer miércoles estuve todo el día entre clases y reuniones.
Hoy también tengo clases y cosas y luego por la noche tengo el cumpleaños de una de las rusas con las que mejor me llevo. Y mañana tengo mudanza con Antonio. Ya os contaré bien por qué, pero resumiendo, es para amueblar la casa de la nueva becaria venezolana que va a venir aquí. Ni aquí me libro de las mudanzas.
Y de momento eso es todo. Os prometo que subiré fotos aquí, pero ahora no me da tiempo porque tengo clase.
Un abrazo muchos besos para todos,
Juan