martes, 9 de febrero de 2010

3 semanas justas

Amigos míos:

El tiempo vuela. Ya han pasado 3 semanas desde que vine aquí. Parece mentira. Supongo que a vosotros se os habrán hecho más largas estas semanas por todo lo que me echáis de menos.
Lo primero es dar la buena noticia de que ya estoy durmiendo bien (y más que bien) otra vez. Eso sí, para eso me estoy tomando uas vitaminas de aceite de hígado de bacalao con omega3. Gracias a eso ahora me cunden más las mañanas y las puedo aprovechar para estudiar y así tengo las tardes un poco más libres.
Nos habíamos quedado en el miércoles, después de que me hubieran entrevistado y me hubiera comprado la rebeca. Pues bien, no me he encontrado en ningún periódico. La verdad es que solo he buscado en versión digital porque en papel se me olvidó al día siguiente y no creo que una simple noticia de una huelga de autobuses vaya a trascender más de un día. Pero la rebeca sí que la estrené con mucha elegancia al siguiente día. El miércoles por la tarde no hice mucho. Simplemente me bajé a tomar algo al centro y luego hubo en nuestra cocina una fiestecilla de despedida de mi amigo ruso que se ha io toda la semana con su hermana a Amsterdam (me he tenido que hacer cargo de su cleaning week). Creo que vuelve hoy.
El jueves fue un gran día, más bien una gran tarde. Después de estar todo el día estudiando, en clase y en una charla de mi amiga holandesa, un profesor de aquí (famoso en el mundo entero) organizó una cata de vino blanco en la universidad. Y encima de vino blanco español y también portugués. Se sacó unos albariños. Nos dio unos papeles en los que había que rellenar huecos con nuestras impresiones sobre nose, mouth, colour... Y por detrás estaban las soluciones. Fue realmente divertido. Y luego, a las 23:30 (a esa hora salimos de la universidad), nosló a todos para ir a un bar. Y allá fuimos. En el bar se puso a hablar de lingüística y escribió algunas cosas en un papel. Ese manuscrito, por supuesto, me lo quedé de recuerdo y lo tengo colgado en mi habitación. Quien lo quiera ver no tiene más que venir a verme. Hablando de esto, por cierto, ya voy haciendo rutas para llevaros a los que vengáis.
El viernes después de clase tuve una cena húngara. El plato consistía en patatas, huevos, una especie de chorizo y bacon, todo en el horno. Todo bastante bueno, pero yo tuve que quitar el huevo duro, porque no me gusta ni horneado.
El sábado volvió a ser día de colada con nuevo éxito. Lo malo es que como ya no pongo la calefacción casi en mi cuarto para no resecar el ambiente, la ropa ha tardado unos días en secarse. De hecho hoy me iba a poner mi jersey marrón y no he podido porque seguía mojado. Por la noche estuve cenando en casa de una amiga italiana con otra italiana. La pretensión era cenar ballena, pero la ballena que encontraron era demasiado barata. Un noruego nos dijo ayer que no se puede comprar ballena barata porque es imposible de comer, la prepares como la prepares. Luego salimos un ratillo y estaba todo lleno de saamis, porque esta ha sido la semana saami. Los saamis son el pueblo lapón., lo que pasa es que el término lapón tiene connotaciones despectivas. En la wikipedia pone que lapp significa ropa de mendigo y que se usa lapón como inculto.
El domingo por la mañana se echó todo Tromso a la calle porque era la gran carrera de renos en la calle principal. Mereció la pena madrugar para verla. Lo malo es que los renos, para correr más, no tenían cuernos, pero aun así eran muy bonitos. Los saamis habían puesto una tienda típica gigantesca en el medio de la plaza, con fuego dentro y todo. Yo me compré un gorro saami, que algunos ya habéis visto. Es más o menos como el de esta foto. Me costó 40 euros, pero abriga mucho. Eso sí, no creo que me lo vuelva a poner hasta mayo, que es el día nacional saami. Aunque a lo mejor me lo pongo el jueves, que se celebra aquí el carnaval, pero lo más seguro es que vaya a la cata de vino de los jueves.
Después de la carrera de renos aproveché la tarde del domingo para descansar en casa, estudiar un poco y ver una peli.
Del domingo al lunes por fin pude dormir bien. Así que ayer por fin estaba espabilado y descansado. Estuve estudiando y en clase y luego me fui con las de lingüística a una clase muy especial: una clase de samba, cumbia, bossanova... ¡Y gratis! Yo al principio me resistí un poquito a ir, pero luego dije "Bueno ¿y por qué no? Y me fui allí y me lo pasé realmente ben, todo hay que reconocerlo. Encima, yo creo que para ser mi primera clase no estuve nada mal. Mis parejas se reían un montón conmigo. Lo malo es que como se ponían nerviosas de bailar con un chico como yo les sudaban las manos y era un poco... jeje. Después de eso fuimos un rato a un bar rockero a celebrar el cumpleaños de mi amigo serbio, también lingüista.
Y ahora estoy aquí, otra vez en la uni,. Hoy me ha pasado otra vez que, haciéndome el bocadillo, he cogido el queso en lonchas y me he manchado las manos con una especie de líquido con olor a pescado que mi compañero de nevera vertió sobre el queso, espero que sin querer. Así que me he vuelto a tener que lavar las manos diez veces para que se me quitara el olor. Por suerte, esto es lo peor que me ha pasado esta semana. Ya os imagináis lo tranquilo que es esto.
Ahora me voy a darle el regalo sorpresa a Antonio por su cumpleaños (espero que no lea esto antes de que se lo demos) y creo que esta tarde lo celebraremos. Hoy, además, igual me apunto al gimnasio, que me han dicho que se pueden alquilar esquíes por 40 euros todo el semestre. Igual me apunto a unas clases de esquí también. A ver si tengo tiempo para todo.

Siento haber sido tan conciso hoy, pero es que me tengo que ir.
Un abrazo a todos y el que quiera saber algo más ya sabe.

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